Fronteras subjetivas

Una frontera es un dibujo que separa un territorio de otro.  En cierta sentido todo dibujo opera a través de una frontera. Una línea que encierra y da forma a una idea. Las fronteras, igual  que los dibujos, son herramientas para construir y asumir una realidad.
A lo largo de la historia, se ha normalizado el dibujo como una línea, y la línea como una frontera que diferencia la figura de un fondo. Hemos transformado la primera herramienta de representación que nos permitió llevar el mundo representado y nuestra memoria escrita de un lugar a otro en un trazo que nos encierra. una línea divide posiciones y establece fronteras y acota el espacio de nuestra experiencia. Una línea es la diferencia entre un aquí y un allí, entre un afuera de un adentro. Una línea es la distancia insalvable entre un nosotros de un ellos.
Sin embargo, por mas que nos empeñamos en cerrarlas, esas fronteras no son capaces de contener las necesidades y expectativas que se generan en su interior. Ni siquiera dan respuesta a la relación el espacio y los sujetos que encierra.
El dibujo se resiste a ser frontera y se ofrece terco como puente entre las orillas.  Y es que la línea es un viaje. La relación que se establece entre dos puntos. El dibujo es tiempo, es camino que se hace. Es el sol en el horizonte.

Viví en Tucumán, Salerno y  L’Hospitalet, caminé Roma, la antigua y la nueva, trabajo en Barcelona. Mis recuerdos o mi acento me devuelven cada día a Tucumán, mientras vuelvo a casa con la radio en catalán. Hago y deshago cada día las maletas de la identidad. Una ciudad a 14.000km de distancia se dibuja en calles que camino cada día, y la otra se desborda en mi memoria cuando abrazo a mi mamá.

Soy del lugar que reclama mi tiempo. Tere es mi reposo, L’Hospitalet es mi fortaleza. Mi bebé es la nostalgia. El atlántico es mi insomnio. Nueva York es un deseo, Madrid es un recuerdo, y de aquí a Lisboa caben 1200km de historias de amistad.
La experiencia transforma espacios impersonales en lugares propios. La ciudad es solo una posibilidad. Una decisión, no se vive, se practica.
La ciudad es el soporte donde se dibujan las pasiones que la habitan y que tejen un entramado de infinitos territorios que conectan las vidas que vivimos.

La ciudad es el tiempo donde sujeto y experiencia se habitan recíprocamente.

 

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