El bazar del arte actual

Hace unos días me enteré de que un gran amigo artista  exponía su trabajo en Arte Espacio 2015. La séptima edición de un feria de arte contemporáneo que se realiza en estos días Buenos Aires y que reune a 170 artistas y más de 5.000 obras a la venta, sin intermediarios, en stands autogestionados.
La combinación de la idea de  “Feria” y “arte contemporáneo” siempre  me pareció una contradicción, así que decidí pasarme por la web del evento y echar un vistazo a sus propuestas.
Lo que me encontré fue una serie de ambigüedades, contradicciones, medias verdades y obviedades  que me animaron a reflexionar, aunque fuese de forma superficial, sobre esta forma de gestionar arte.

El bazar del arte actual

Ayer, 13 de agosto, abrió Arte Espacio 2015. Una feria que podrá visitarse hasta el 18, de 13 a 21 hs, en el Multiespacio Darwin de San Isidro.
El evento se autodefine como Feria de arte contemporáneo o Almacén de arte, y no queda claro si estas denominaciones corresponden a 2 propuesta expositivas coexistentes, alternativas o conflictivas, o si son una estrategia de comunicación, o de Naming.
Como sello identificativo Arte Espacio propone un novedoso sistema de autogestíon y venta directa, la “resignificación entre artista, obra y espectador” , “descentralizar la escena y acercarla a la comunidad”  para convertirse en una “cita imperdible en el calendario cultural de Buenos Aires”.img_7675-1

 

 

 

¿Feria de arte contemporáneo o Almacén de arte? 

Aunque el nombre me parezca una contradicción en si mismo, quizás se refiera a una selección de ciertos comportamientos y lenguajes artísticos  reunidos bajo un criterio establecido, en un espacio determinado, para su exposición y venta.
También podría ser un espacio para el almacenamiento, exposición y venta de cualquier objeto, reproducción y/o registro artístico de cualquier período histórico.
Con independencia de nombres que no obedecen a ninguna lógica, lo que parece claro es que, sea lo que sea que nos encontremos en Arte Espacio 2015, sera expuesto en espacios autogestionados por artistas y estará a la venta ¡sin intermediarios!
No deja de ser irónico que, para poder comprar obras sin intermediario, cada espectador tenga que pagar 100 o 150 pesos en las boleterías del recinto, ubicadas curiosamente entre el espectador y el artista.
Cabe destacar que el evento se propone descentralizar la escena artística argentina, para lo que elige el Multiespacio Darwin de San Isidro, una periférica zona del interior del país, a 30 minutos del centro político, económico y cultural de Argentina.
Durante las 48 horas que dura el evento, los visitantes podrán elegir entre mas de 5.000 objetos artísticos, a la supersónica velocidad de 2 obras por minuto, o 3,5 artistas por hora los espectadores mas rezagados. Si este año repite la de la edición anterior, cada artista tendría la posibilidad de mostrar su trabajo a unas 30.000 personas. Si, en 48 horas.

Mejor no hagamos cuentas.

Con respecto al modelo de gestión de artistas, la organización recurre a destacados artistas de la escena nacional por su poder de convocatoria, y a jóvenes productores en franca expansión que tejen una enorme red de márketing relacional gratuita para el evento, con la esperanza de conseguir beneficios directos o indirectos. Con ese capital humano se justifican las ayudas estatales y se diseña un producto atractivo para el capital privado.
El evento, sin embargo, dispone de su propio aparato de promoción, este sí, pagado; con la tarea de disimular, la paradoja de la democratización de la cultura elitista, representada por propuestas artísticas a veces “incomprensibles“, reunida en un espacio accesible para cualquiera, pero que mantiene como principal atractivo aquellos rasgos que la hicieron merecedora del aprecio de las élites”.
Por su carácter analítico y como símbolo de una pretendida Alta Cultura, el arte contemporáneo encarna a la perfección aquella paradoja. Pero cuando la vieja idea democratizadora se injerta en esta economía cultural, lo hace para satisfacer registros masivos de consumo y distribución que generan suculentos beneficios.
Así, aparecen engendros semánticos como las Feria de Arte Contemporáneo, que parecen parques temáticos por donde los espectadores van peregrinando entre espacios  diseñados para secuestrar su mirada.
La feria diseña la experiencia del visitante sin más pretensión o motivación que una compra que la haga rentable, obsequiando al desprevenido peatón un cambio de estatus cultural.
Al final del proceso, el espectador saturado, vacía la obra de su contenido de su valor simbólico y lo sustituye por el precio.

En este contexto, “cada obra pasa igual que la anterior, como una sucesión de acontecimientos, y su temporalidad se reduce a la medida de la unidad mínima de atención. Aquí, las estructuras que atraviesan el arte y definen su comportamiento no pueden ser pensadas ni debatidas, la contemplación se acelera y se transforma en entretenimiento. Cualquier obra con vocación reflexiva queda anulada por la velocidad de la mirada y el evento se entrega a la parodia de lo kitsch.
Es el bazar del arte actual.
Por eso ,amigo, desde la periferia de este blog invisible propongo encontrarnos de otra manera: con las pistas que nos dejes para buscar tu obra.
Te propongo salir de tu exposición. De tu obra. Y volver a entrar,  sin peajes, sin fronteras. P
ropongo que me dejes decidir cuándo parar. Cuánto parar.
Propongo rescatar nuestra mirada y devolverle el tiempo que le ha sido arrebatado.

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